Le puse tu nombre a una playlist que nadie abrió.
nos perdimos la oportunidad
Escribí el mensaje. Lo borré. Doce veces.
Aprendí a bailar para no pisarte.
Te guardé el lado izquierdo de la cama tres años.
Dijiste “algún día” y yo escuché una fecha.
Guardé el vestido para un matrimonio que no hubo.
Te presenté a mi mamá en mi cabeza.
Me sé el camino a tu casa y nunca timbré.
Te esperé en la esquina hasta que cerró la tienda.
Aprendí a hacerte el tinto. Nunca viniste a desayunar.
Sigues en mis contactos de emergencia.
Ensayé la conversación cuarenta veces. Nunca la tuvimos.
Dejé la puerta sin seguro un año.
Todavía me muevo despacio para no despertarte.
Museo de lo que nunca pasó